Los focos ahorradores, también conocidos como lámparas compactas fluorescentes o CFL por sus siglas en inglés, son bombillas compactas capaces de brindar una corriente luminosa pero que se caracterizan por ser ahorradores de energía, ya que utilizan el 80% menos de energía al no producir el mismo calor que un foco tradicional. Sin embargo, la pregunta del millón es: ¿Por qué ahorran energía? Hoy en el blog de Trifoco les contaremos porqué.

En 1976, el ingeniero estadounidense Edward Hammer creó los primeros focos ahorradores con un modelo en espiral, que en la actualidad se han utilizado para reemplazar a los focos incandescentes, los cuales funcionan con unos filamentos de wolframio, que se encienden a una temperatura de dos mil grados Celsius. Su tiempo de vida es mucho más prolongado que el de los focos tradicionales, por lo que al utilizarlos se podrá comprobar en poco tiempo que este tipo de focos trae grandes beneficios a la economía al pagar menos en las cuentas de luz.

El haz de luz de un foco ahorrador de energía surge por:

  • Una corriente alterna que llega a la balastra, donde se controla el flujo de electricidad que es posteriormente dirigido hacia los filamentos.
  • Los hilos desprenden calor, el cual ioniza los gases contenidos en el foco.
  • La balastra genera una chispa, que es la responsable de que se encienda el foco en un arco eléctrico entre los filamentos.
  • Las hebras al rojo vivo se apagan, y se convierten en electrodos cuya función es mantener el arco eléctrico y, por ende, la ionización.
  • Los iones chocan con los átomos de mercurio, los cuales despiden la luz ultravioleta.
  • Los fotones de luz ultravioleta chocan con la capa de fósforo que recubre el interior de la lámpara.
  • Los átomos de fósforo emiten una luz blanca, la cual es visible para el ojo humano.

En resumen: a diferencia de un foco incandescente, los ahorradores de energía funcionan por medio de un gas, el cual ioniza y provoca la iluminación junto con la pintura blanca especial que recubre las paredes del interior del tubo o del foco; sin embargo, estos contienen vapor de mercurio (el gas que los hace funcionar), que es de alta toxicidad, por lo que si se rompe es importante que las personas que se encuentran en la habitación la abandonen por al menos quince minutos, para posteriormente levantar los desechos con un trapo húmedo, que tendrá que desecharse junto con los restos del foco, y de ser posible se deben depositar en los contenedores de la Comisión Federal de Electricidad para evitar la posible contaminación del aire y del agua.

Para mantener estos dispositivos en estado óptimo, es necesario manejarlos con cuidado, pues es necesario dejarlos enfriar antes de reemplazarlos, así como sujetarlos por la base y nunca por el tubo; también se recomienda mantener el interruptor de energía apagado durante el proceso de cambio de foco; es importante no emplearlos con reguladores de intensidad luminosa, pues no están diseñados para usarse con estos, y se debe evitar el encenderlos y apagarlos de manera continua, ya que estas acciones pueden afectar su rendimiento.

En México, a finales del año 2011 entró en vigor la iniciativa “México sustentable”, con el objetivo de reducir las 780 mil toneladas de dióxido de carbono que se emitían de forma anual, por lo que comenzó a evitarse la comercialización de lámparas incandescentes, que son altamente contaminantes. Esta iniciativa, en conjunto con el programa “Luz Sustentable” en el que se planteó la adquisición y distribución gradual de focos ahorradores de energía a muy bajos costos o canjeados por los focos tradicionales, para que en el año 2014 la iluminación de los hogares mexicanos consuma 75% menos electricidad, ha tenido un gran éxito entre la población, pues los ahorradores de energía les han permitido reducir las tarifas de electricidad a varios millones de hogares y negocios mexicanos.

Es importante mantenerse actualizados con las campañas de canje de focos convencionales por ahorradores que propone la Comisión Federal de Electricidad, ya que en ocasiones se pueden canjear por varios focos convencionales, llevando el recibo de luz del hogar o del negocio, por lámparas o focos ahorradores; sin embargo en la actualidad es posible encontrarlos a precios muy bajos en centros comerciales, mientras que en las tiendas especializadas es posible encontrarlos con diseños y formas innovadoras, para que implementarlos además de ahorrar sea parte de la decoración del hogar.

Los focos o lámparas ahorradoras, más que un gasto, son inversiones a largo plazo pues se puede obtener un beneficio al consumir muy poca energía eléctrica, además la vida útil de un foco incandescente tradicional es de mil horas, mientras que la vida útil de un foco de bajo consumo es de más de siete mil horas (lo que corresponde a casi ocho veces más de vida y rendimiento), por lo que la adquisición de focos ahorradores de energía no sólo se traduce en menores costos en las tarifas de luz, sino en mantenimiento y cambios de focos, ya que pueden pasar varios años antes de que se requiera un cambio en las bombillas para un hogar.

Si has llegado hasta el final de esta nota, probablemente te hayas convencido de que un foco ahorrador de electricidad es la mejor alternativa, especialmente si buscas la mejor forma para contaminar menos el entorno y para reducir tus tarifas en electricidad; ahora te invitamos a visitar el catálogo online de Trifoco donde encontrarás una amplia variedad de focos, lámparas y mucho más para ahorrar luz y dinero.

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