En el México actual, contar con el servicio de luz eléctrica es cada vez más costoso, ya que si comparamos nuestros recibos de electricidad de hace unos diez años seguro nos encontraremos con una desagradable sorpresa debido al aumento en los costos; si revisamos en el recibo el rubro “Costo real del suministro” podremos ver que pagamos más debido a los impuestos; por esta razón, es muy importante que en hogares y negocios se busca hacer un uso más eficiente y sustentable de la electricidad, y una de las formas más inteligentes es la del uso de focos ahorradores.

Si bien al optar por reemplazar todos los focos del hogar podemos darnos cuenta de que son más costosos al adquirirlos, debemos comprender que duran más y que prácticamente se pagan solos, ya que consumen mucha menos electricidad que un foco tradicional. En general, un foco común sólo transforma en luz el por ciento de la electricidad que gasta, mientras que el resto lo convierte en calor, y en el caso de los focos ahorradores, hacen lo contrario pues producen más electricidad que calor, por lo que se percibe el cambio de forma inmediata en las habitaciones en los que se colocan.

En la actualidad, podemos encontrar que en el mercado se encuentran disponibles más de quince marcas, así como medio centenar de modelos en lámparas, focos y otras luminarias; con el fin de proporcionar información de buena calidad para el consumidor, en el año 2007 la Profeco realizó diferentes pruebas comparando las marcas en su Laboratorio de Pruebas, de este modo es posible tomar mejores decisiones con base en información confiable y precisa.

De acuerdo con la Profeco, los focos equivalentes a 60 watts de diferentes marcas tienen un rendimiento en promedio de seis, ocho y diez mil horas, sin embargo estos productos en general solo consumen de trece a quince watts. Los focos equivalentes a 75 watts como GE tienen un rendimiento en promedio de doce mil horas, consumiendo de entre doce a quince watts. Por su parte los focos equivalentes a 100 watts tienen un rendimiento promedio de diez mil horas consumiendo 22 watts.

Si bien la adquisición de focos ahorradores puede ser una decisión costosa al principio, en un corto plazo comenzará a ser una buena inversión a mediano y largo plazo porque un foco ahorrador puede durar más de 40 veces que un foco tradicional, aunque en un principio la adquisición de estos sea más económica. En cuestión de electricidad “lo barato sale caro” pues al ir a comprar a la tienda un foco de luz incandescente podemos pagar menos de 20 pesos, pero la tarifa mensual será mucho más elevada que si invertimos más de 100 pesos en un buen foco, lo cual si hacemos cuentas, es un buen ahorro de dinero a largo plazo.

Cada día que pasa, ahorrar energía se traduce en dinero, y reemplazar todos los focos incandescentes o convencionales que tenemos en casa, en el trabajo, o en ciertas zonas como el patio, por lámparas o focos ahorradores de luz es un proyecto que nos ayudará a ahorrar a largo plazo.

Una alternativa para adquirirlos es comprarlos poco a poco, comenzando con los focos donde la familia pase mayor tiempo en el hogar, o los empleados en la oficina, e ir adquiriéndolos bajo este mismo sistema, por ejemplo uno o dos focos por mes, y dentro de muy poco tiempo comenzará a notarse el ahorro en la factura por el servicio de electricidad.

Al elegir focos ahorradores debemos saber que existen focos de diferentes tipos de luz, que en general se conocen como luces fosforescentes cálidas o frías; a dicha característica se le denomina temperatura de color, y se mide en grados kelvin. Cuando comenzaron a popularizarse, muchos consumidores pensaban que la luz cálida significaba que el foco generaba calor del mismo modo que los focos tradicionales, sin embargo esto es incorrecto pues la función del foco ahorrador es producir más energía y menos calor, por lo tanto tienen mayor eficiencia energética.

La luz cálida es la luz amarilla, que se caracteriza por lograr un ambiente de descanso y relajación, por lo que es la más recomendable para las habitaciones, los comedores o salas para ver televisión y descansar; su temperatura de color es de entre 2,700 y 3,500 grados kelvin.

 Por su parte la luz fría, de día o blanca es de mayor intensidad, por lo que se utiliza en ambientes de trabajo, donde se requiere mayor dinamismo y una mejor visibilidad, por lo que es la más utilizada en cocinas, oficinas, estudios particulares y baños; cuentan con una temperatura de color de más de cuatro mil grados kelvin, y también son los focos más elegidos para la fabricación de luminarias en el alumbrado público, lámparas de lectura, entre otras aplicaciones.

En las industrias, la mayor parte de la electricidad generada es para fines de iluminación, por lo que se recomienda tomar las medidas necesarias para disminuir el consumo energético y optimizar el presupuesto pagando tarifas más bajas en electricidad, así como el uso de lámparas más eficientes que transformen  la energía en luz y no en calor, y los focos ahorradores son la respuesta ante estas necesidades, y hoy en día encontramos una mayor variedad de modelos para satisfacer los gustos y requerimientos de todo tipo de clientes, en todo tipo de lugares, brindando un ahorro de más del 80% en energía.

Si buscas la mejor opción en material eléctrico e iluminación, acércate a Trifoco, donde encontrarás una gran variedad de modelos de acuerdo con tus necesidades.

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